Orígenes

En el siglo 18, el Gobernador del Reino de Chile, Don José Antonio Manso de Velasco se propuso la tarea de crear villas para atraer a la población flotante y expandir la idea de la ilustración, para lo cual envió a los hacendados de todo el largo territorio un extenso memorial, solicitando los territorios necesarios para los fines convenientes. Don Juan José Jiménez de León y Hurtado de Mendoza, quien donó el potrero de Las Chacras con más de 450 cuadras pertenecientes a la Estancia Lircunlauta. El día 17 de mayo de 1742 llegó a la zona el Gobernador e hizo un reconocimiento del lugar, eligiendo el sitio donde debería establecer la Plaza de Armas, el éxito de la nueva villa consistiría en atraer a los españoles, vagos y vagabundos para así iniciar el proceso de domesticación y proletización de la población flotante que en esos momentos no quería entrar en el sistema económico de latifundios (haciendas y estancias). Este tipo de población vivía en los alrededores de la estancia de Colchagua.